


Herencia que nace en la tierra y se transmite en cada generación
En Bodega y Viñedos Rovere, la historia del vino es también la historia de nuestra familia. Desde que nuestro bisabuelo paterno llegó de Italia y plantó las primeras vides en el paraje Bañado, el cultivo de la uva y la elaboración de vino se convirtieron en un legado que pasó de mano en mano, de generación en generación.
Crecimos entre hileras de viñedos, aprendiendo que la tierra tiene su propio lenguaje y que cada cosecha es un acto de confianza y dedicación. Ese conocimiento, transmitido con paciencia y orgullo, es la base de todo lo que hacemos.
Hoy, como cuarta generación, seguimos honrando esa herencia: trabajamos nuestros viñedos con el mismo respeto por la naturaleza, elaboramos vinos que expresan el carácter del terroir y mantenemos viva la esencia familiar que nos define desde el comienzo.
En Rovere, cada vino es más que un producto: es la continuidad de una tradición que empezó hace más de un siglo y que sigue creciendo con nosotros.


